¿Beneficio de punta a punta para todo el conjunto de la sociedad?: la Ley Bases y el hacer ciencia en la Argentina de hoy
- mecopolunla
- 11 jul 2024
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 12 jul 2024
Dejemos el luto y construyamos resistencia
Reza un viejo adagio, generalmente atribuido al filósofo Michel Foucault, que “donde hay poder siempre hay resistencia”. Semejante noción nos puede estancar en una práctica romántica y bastante pobre de lo que significa resistir. El estado calamitoso de las universidades en estos seis meses del gobierno de Milei evidencia lo esforzada y dificultosa que ha sido nuestra capacidad de respuesta ante una política económica que evidentemente tiene como objetivo el desmantelamiento de la universidad pública.
Nuestro esfuerzo colectivo no ha sido poco si consideramos la gran marcha universitaria del 23 de abril. Pero los resultados, aunque no son desdeñables han sido magros para las universidades. Si bien hemos evitado el cierre de las universidades, por la asfixia presupuestaria, apenas conseguimos que el gobierno tenga mes a mes que destinar las partidas necesarias para mantener las universidades abiertas. Pero claramente no es suficiente, y si bien seguimos en funcionamiento esto es a costa de un gran reasignamiento presupuestario que se observa en nuestra universidad: el retraso de los salarios docentes, los cierres de turnos de cursada, el aumento de la cursada virtual, la reducción de las actividades de extensión, en suma, todo aquello que va a repercutir en nuestra formación y en nuestra excelencia académica.
A esta situación, que peligrosamente estamos naturalizando, se suman las poderosas armas destructivas que el Poder Legislativo le ha brindado a la presidencia con la sanción de la ley bases. Que faculta al ejecutivo, si bien no a eliminar, pero si a modificar, a vaciar y desguazar al Conicet (en este boletín escribimos un artículo al respecto). Como bien sabemos, una de las razones por las que las universidades se distinguen de cualquier institución de nivel superior es porque están orientadas hacia la investigación. Desguazar a la investigación científica no es más que otro flanco abierto donde arrasar nuestra universidad.
La sanción de la ley bases y el acostumbramiento a un presupuesto de supervivencia, evidencian que resistir no puede ser aguantar ni mucho menos adiestrarse . Porque una resistencia ingenua hace que la vara baje. Si el año pasado advertíamos las insuficiencias presupuestarias y organizativas de nuestra universidad, hoy lloramos lo perdido y sólo aspiramos, como meta, a recuperar lo perdido. Debemos fortalecernos, porque el filósofo francés no dijo que donde hay poder hay resistencia. Dijo lo contrario: “hay poder porque hay resistencia”. El hecho de que alguien resista justifica la existencia del poder. Y si un poder absurdo desguaza nuestra universidad, es porque se ha adaptado a una resistencia débil (que sólo sabe aguantar) que no necesita más que este poder absurdo para ser desguazada.
Creemos que debemos fortalecernos en la acción y en el pensamiento sobre tres aspectos: 1) en el rol que tenemos como académicxs en nuestra sociedad (una nueva situación intelectual), 2) en las luchas contra las injusticias sociales, 3) en los actores sociales que queremos ser aquí y ahora.
Por nuestra parte te invitamos a participar de las actividades de Mecopol. Pensemos y actuemos juntxs.
¿Beneficio de punta a punta para todo el conjunto de la sociedad?: la Ley Bases y el hacer ciencia en la Argentina de hoy.
Por Pasquali María Florencia y Benitez Denise Agustina
Tan sólo días pasaron desde la sanción de la “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”, después de seis meses de debate el gobierno Nacional logró imponer su “piedra fundacional". Esta contiene la declaración de emergencia pública en materia administrativa, económica, financiera y energética junto con un ambicioso paquete de reformas del Estado, reformas laborales, el cese de numerosas obras públicas y un novedoso Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI), entre otras. Dada su extensión y las características de su contenido, la aprobación de la Ley Bases implica grandes transformaciones a nivel económico y social. Son las consecuencias de estas transformaciones las que están en tela de juicio desde mucho antes de su aprobación, prueba de ello fue la multitudinaria marcha llevada a cabo el 12 de junio en rechazo a dicha ley que terminó con una violenta represión y múltiples detenciones arbitrarias.
En este artículo analizaremos las implicancias del proyecto aprobado, centrándonos en lo que a los organismos de investigación y desarrollo tecnológico financiados por el Estado refiere. En la anterior edición de este boletín pusimos en relieve el preocupante ajuste universitario y cómo las medidas políticas del actual gobierno vulnerabilizan nuestra formación en detrimento de lo que consideramos que debería ser un proyecto de desarrollo nacional. Es bajo este marco que entendemos pertinente realizar algunas observaciones al paquete de reformas recientemente sancionado.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) es el principal promotor de la ciencia y la tecnología en el país, se encarga de administrar la carrera de investigadores científicos, otorgar becas para estudios doctorales y postdoctorales, financiar proyectos de investigación y demás acciones en apoyo a la investigación científica. Bajo la nueva reglamentación el Poder Ejecutivo Nacional tendrá la facultad de fusionarlo, modificar sus competencias, funciones y responsabilidades, y transferirlo. A su vez, a la luz de las reformas que afectan al empleo público, sus trabajadores perderían estabilidad laboral quedando sujetos a descuentos por motivos de huelga, reubicaciones abusivas y desvinculaciones automáticas justificadas por la “reestructuración”. Sin embargo, este no es aún el peor escenario ya que otros organismos vinculados a actividades educativas, científicas o tecnológicas, que no formaron parte del acotado listado de excluidos, quedaron sujetos a facultades de disolución. En pocas palabras, la ley bases trajo “licuadora y motosierra” también para la ciencia.
La elección del foco de análisis no es aleatoria, como estudiantes universitarios y tal vez futuros investigadores debemos mantenernos al tanto de lo que está pasando en el campo científico y académico. La reforma deteriora las condiciones en las que se ejecutan las investigaciones y se hace ciencia; el vaciamiento termina limitando y obstaculizando el acceso a la carrera de investigador, y a la construcción de conocimiento en sí mismo. La existencia de organismos estatales que lleven adelante tareas de tales magnitudes nos hace menos dependientes, nos potencia y nos permite crecer. A su vez estos deben contar con herramientas suficientes para brindar seguridad y garantías a sus profesionales. El conocimiento es poder, la innovación es desarrollo científico o tecnológico y este no puede ser cautivo de balances caprichosos y maniobras dudosas.






Viva la libertad carajo