Les estudiantes de Economía Política y los 40 años de democracia
- mecopolunla
- 20 oct 2023
- 3 Min. de lectura
Esta publicación es de alguna forma nuestra voz. La voz de un discurso político y económico crítico, heterodoxo y pluralista. Ahora, nos convoca este inicio a hacer una reflexión sobre los 40 años de nuestra joven democracia. Hablamos sobre la democracia no porque nos obliguen los aniversarios, queremos hablar de nuestra democracia porque la percibimos amenazada. Observamos con preocupación que ha permeado en la sociedad argentina una opción política con un discurso que plantea como solución el recorte de derechos (sobre todo los derechos sociales que permiten equilibrar las desigualdades sociales en el mundo moderno), la negación del genocidio de la dictadura, la idea que hay que destruir al Estado, la idea de que con un sufrimiento de shock generalizado se va a ordenar a un país que no tiene otra solución que la conducción de un líder destructor y mesiánico (llámese esto ajuste o dolarización). No queremos dar nombres, queremos hablar de lo que está en juego: la democracia. Pero no queremos defenderla sin amonestarla, sin hablar de sus promesas incumplidas que hoy la ponen en riesgo. Si gran parte de la ciudadanía hoy puede votar contra ella, es porque han vivido la democracia como una mera formalidad. Porque con la democracia muchas veces apenas si pueden comer, apenas si pueden acceder a una salud de calidad, apenas si obtienen una educación para reproducir su estado de pobreza actual. Comprendemos, pero no justificamos el deseo de destruirlo todo para que algo cambie. Estudiamos y trabajamos para que nuestra democracia no sea algo formal y sea una democracia sustancial para las mayorías.
Como estudiantes universitaries también vivimos las promesas incumplidas de la democracia. Las universidades argentinas ranquean entre las mejores del mundo. Pero se sostienen con docentes mal pagades, explotades, flexibilizades o en algunos casos en la situación de ad honorem al infinito. Como estudiantes de una carrera joven, de pocos estudiantes como es obvio con algo que recién comienza, recibimos el discurso de que no merecemos inversión, que no merecemos docentes concursados, que no merecemos ayudantes, porque nuestra matrícula es baja. Que tenemos que esperar que nuestra matrícula sea lo suficientemente grande para demandar docentes de calidad, concursades y bien pagades. Y sentimos la frustración de las promesas incumplidas de la universidad pública y democrática. Así vemos compañeres decepcionades abandonar, y vemos y tememos que nuestra carrera se fagocite. Necesitamos que se apueste presupuestariamente a nuestra carrera para que esa demanda aparezca y se sostenga. Porque en el fondo tenemos esa bronca que abunda en la sociedad: la de las promesas incumplidas de la democracia. Porque no puede ser coherente que contra los discursos de privatización de la universidad se alcen todas las voces y ante la flexibilización, la desinversión y el ajuste interno que aplica la universidad pública se haga un profundo silencio. No se hace más que abonar el terreno para que los profetas de los váuchers nos pasen por arriba.
Pero, sin embargo, nuestros sueños son posibles con la democracia, sin la democracia perdemos todes. El periplo de nuestra democracia está lleno de triunfos y decepciones. Porque además fue fundada en una derrota social muy grande: miles de desaparecides y exiliades, una guerra absurda de 700 muertes, la destrucción de nuestra industria y una deuda externa insufrible. Hoy la larga lista de promesas incumplidas ha puesto a los antidemocrátas muy cerca de la llave del gobierno. Por esto mismo, te convocamos a defender la democracia en las próximas elecciones. Lejos estamos de decirte a quién votar. Pero votá democracia.
También te convocamos a no callar más. A no callar por miedo a que, si criticamos a la democracia, hagamos fuertes a los antidemocrátas. Creemos que callarnos es donarles la palabra, que solo elles puedan proponer el cambio. Es como se dice “hacerles el juego”. Por eso también te convocamos a escribir, a decir, a debatir, a criticar. Eso de pedir un voto cada cuatro años y desaparecer, se acabó. La democracia exige lo mejor de nosotres: el pensamiento crítico, la heterodoxia y el pluralismo. Construyamos desde la universidad pública la democracia sustancial que deseamos. Y recordemos que las democracias pueden morir por golpes de Estado, pero también en las urnas y con aplausos estruendosos.




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