top of page
Buscar

Nuevo año, mismo presupuesto

Actualizado: 26 mar 2024


Imágenes del Cordobazo. 1969.


Vuelven a empezar las clases, y nos volvemos a encontrar en nuestra universidad. Sin embargo, este año el ambiente es diferente, está teñido de incertidumbre. Desde que asumió el gobierno de Javier Milei, escuchamos que el presupuesto de las universidades públicas se va a ver fuertemente recortado. Al principio parecía más bien un rumor, hasta que nos anoticiamos a través de un comunicado de la UNLa (en el que adhiere al comunicado del Consejo Interuniversitario Nacional) que esto también nos afectaría a nosotrxs. Cuando fuimos a anotarnos a las materias nos encontramos con que, a excepción del primer año, la carrera iba a funcionar solamente en el turno noche. Ahora bien, ¿de qué se trata esto?


La ley de presupuesto es aprobada por el congreso. La votación suele tener lugar en el mes de octubre. El año pasado, este momento coincidió con la campaña electoral, y la misma no fue sancionada por un acuerdo político entre Unión por la Patria, La libertad Avanza y Juntos por el Cambio. Es así que, de acuerdo a Ley de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional, en estos casos se prorroga la ley correspondiente al año inmediatamente anterior con adecuaciones. A través de un decreto publicado en diciembre, Milei expresó que no se realizarían adecuaciones por el momento, y que las mismas se llevarán a cabo “oportunamente”. De esta manera, se da lugar a un manejo completamente discrecional del presupuesto por parte del poder ejecutivo.


De esta forma, el presupuesto en términos nominales para este año es igual al del 2023. Sin embargo, no podemos decir lo mismo del presupuesto en términos reales. ¿Qué quiere decir esto? La partida presupuestaria es de 40 billones de pesos. Sin embargo, esa cantidad de dinero no vale lo mismo ahora que lo que valía hace un año. Si consideramos la relación entre ambos montos a través del índice de precios, es decir, el valor deflactado, se trata de una caída de alrededor del 51,4% en términos reales.


El presupuesto universitario se compone en un 5,9% de gastos de funcionamiento. Mientras que la parte de gastos de personal componen la mayor parte de este. Esta última percibió aumentos del 0% en enero, en relación a diciembre, y 10% en febrero. De esta manera, en la comparación interanual se trata de una caída del 27% en términos reales. Mientras que los gastos de funcionamiento no percibieron aumentos entre febrero del 2023 y el mismo mes del 2024, tratándose de una baja del 74% en términos reales. El 14 de marzo, el gobierno pautó un aumento del 70% para esta partida. Con el aumento incluido, la caída interanual en términos reales se ubica en el 55%. Para que los gastos en personal sean iguales a los de febrero de 2023 se debería dar un incremento del 37% retroactivo a febrero de 2024.


¿Qué hay detrás de este recorte? El gobierno asumió el Estado con la idea de que el déficit fiscal era el principal problema de la economía. Es así que se propuso como objetivo alcanzar el superávit, sin importar las consecuencias. Para lograrlo hay dos caminos posibles, subir los ingresos o bajar los gastos. El camino elegido fue el segundo.

Detrás de estas medidas se esconde un modelo país que no invierte en un sistema científico-tecnológico, en el cual el fin último es volver al modelo agro-exportador, bajo una retórica alberdiana y volver al 1900 con tintes de país “bananero”. En estos tiempos, está claro que este modelo va a convertirnos en mano de obra barata, haciendo que cientos de miles queden marginados.


En el caso particular de los estudiantes universitarios, vamos a enfrentarnos a la deserción, la precarización y el desempleo, a que nuestros profesores no puedan dar clases, cobren salarios muy bajos y muchos emigren buscando nuevas oportunidades. Aunque, en ningún mundo ideal, una persona tiene que elegir entre comer o estudiar.

A esto se le suma que la nueva presencialidad después de la pandemia no fue fácil. Hoy vivimos consecuencias claves: la dificultad de conectarse con el otro, el individualismo y la falta de proyección comunitaria.


El proyecto de las universidades del conurbano comenzó ante la necesidad de acercar las casas de estudio a los barrios más alejados del centro porteño para que así más personas tengan la posibilidad de formarse en una carrera de grado sin tener que trasladarse a la Ciudad de Buenos Aires.


Ahora, existe la posibilidad de que se reciban más personas que viven diariamente en contacto con la desigualdad, que viven y se han tenido que enfrentar a las problemáticas generadas por falencias estatales. Muchos de los que cursan esta carrera y en la universidad, no solamente obtienen el conocimiento del programa de estudio, sino que eso se alimenta de la posibilidad de pensar con ejemplos claros cómo encontrar soluciones.


En estos tiempos, en los que predomina más la carrera profesional de cada uno por sobre el aporte a la sociedad como profesionales, creemos que pensar una carrera que mire más allá de lo individual se vuelve más que necesario. Arturo Jauretche en los profetas del odio y la yapa propone un perfil de estudiante universitario:


“El país necesita una Universidad profundamente politizada, que el estudiante sea parte activa de la sociedad y que incorpore a la técnica universitaria la preocupación por las necesidades de la comunidad, el afán de resolverlas, y que, por consecuencia, no vea en la tectónica el fin, sino el medio para la realización nacional” (1957, p.196-197) .


Paro de docentes y no docentes universitarios. 2024.


Por esto, las alternativas deben ser trazadas en unidad. Nos encontramos con un gran desafío: no abandonar. Hay que sortear el tenso silencio y las problemáticas económicas y socioculturales que sean necesarias. Acompañandonos, tendiendo las manos que se puedan, para que todxs sigamos en la carrera. Organizarnos si es necesario, pensar que si nosotrxs no reclamamos, no solamente vulneran nuestros derechos, sino también los de cientos de jóvenes que aún están en el secundario y sueñan con un título universitario. Tomar las riendas de las herramientas que nos da el conocimiento y esparcirlo, combatiendo la desinformación. Resistiendo para que no nos pasen por encima. Pensar en una nación libre y soberana, con técnicos formados para tratar los problemas argentinos comprendiendo la historia de nuestro pueblo, y con soluciones situadas en tiempo y espacio, sin copiar y pegar respuestas ajenas para interrogantes que nos son propios y nos diferencian de otras economías y de las realidades de otros países de la región. La salida es y debe ser propia, soberana, colectiva y con el pueblo adentro.


Convocamos a la alerta activa, a comenzar a encontrarnos y pensar cómo organizarnos para reclamar por nuestro presupuesto, el derecho a estudiar y la universidad pública.


 
 
 

Comentarios


©2023 por Mesa de Economía Política UNLa. Creado con Wix.com

bottom of page